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Popularmente
conocida como “alfalfa de los pobre”, “ataco” en Ecuador
y Guatemala, “kiwicha y achita” en Perú. Es una planta
anual que alcanza los 2 metros de altura cuyos tallos presentan
un terminal pubescente. Sus hojas son lanceoladas u ovales de
color verde con pequeñas manchas rojizas. Posee unas hermosas
flores anaranjadas, rosadas o púrpuras que se agrupas en
inflorescencias terminales alargadas que pueden alcanzar una
longitud de 50 a 100 cm ¡BELLÍSIMAS!

Es
originara de las áreas tropicales de América, Asia y África
donde es cultivada o crece de forma silvestre. Conforman esté género,
60 especies.

Su nombre
deriva del griego “amaranton”, que significa “la que no se marchita”,
ya que con la muerte de la planta sus flores permanecen
indemnes.
En
Grecia
el amarnato fue dedicado a la diosa Artemisa de Éfeso, diosa de
la fertilidad, atribuyéndole propiedades curativas especiales

Sus hallazgos más
remotos datan de 4000 años a.C en Tehuacan, Puebla, y en el
estado de Veracruz, en la cueva de Coxtatlán, en las
comunidades indígenas denominadas Ocampos
Los
Mayas
quizás fueron los primeros en usar el amaranto,
"xtes", como cultivo de alto rendimiento, apreciando
especialmente su valor alimenticio.

Los
Aztecas
reconocieron sus propiedades alimentarias, junto a la quinoa,
siendo una de las principales fuentes nutricias de aquellos
tiempos
Los
Aztecas producían alrededor de 15 a 20 toneladas al año. Más
de cinco mil hectáreas estaban dedicadas a la siembra de
amaranto, y anualmente 20 provincias daban en tributo el grano
de amaranto a su rey Moctezuma, en Tenochtitlán
Los
Aztecas lo utilizaron para la realización de transacciones,
lo consideraron sagrado por su resistencia a las sequías, por
el vigor que les proporcionaba y lo asociaron con el sol por su
color rojizo. Tres razones suficientes para vincularlo a sus
ritos religiosos
En
festividades religiosas, las mujeres Aztecas molían la semilla,
la mezclaban con miel, melaza o sangre de víctimas humanas de
algún sacrificio, y moldeaban la pasta resultante (zoale) en
forma de estatuas de ídolos y dioses. Estas estatuas eran después
consumidas durante las ceremonias religiosas.

El cultivo fue
prohibido por los conquistadores españoles por creer que la
planta constituía en sí misma una herejía.
Cuando
Hernán Cortés invadió México, en 1519, e inició la
conquista del imperio Azteca, tales ceremonias eran consideradas
como una perversión de la Eucaristía Católica y fueron
vetadas. A fin de destruir la religión y eliminar sus rituales
paganos Cortés prohibió todo cultivo de amaranto, ordenó que
los sembradíos fueran quemados o aplastados, y mandaba a cortar
las manos de las personas que fueran sorprendidas en posesión o
cultivo de este grano
De
esta manera impusieron como grano al trigo que era exclusivo de
la corona española, constituyendo así una ventaja económica
para el país conquistador.

Los
Incas lo denominaron “kiwicha” (pequeño gigante) y lo respetaban
principalmente por sus poderes curativos.

En
muy poco tiempo el cultivo de amaranto, con alto valor agrícola
y religioso, se hundió en el olvido. Debido a la Inquisición
de Cortés, “las especies de grano de amaranto son casi
desconocidas y desde entonces han permanecido en estado letárgico
como cultivo alimenticio. Su producción decayó
vertiginosamente entre 1577 y 1890, y existen pocos registros de
producción del grano después de esa fecha. Sin embargo, fue
durante este período cuando llegó a África y Asia, y muchas
de sus formas ornamentales fueron introducidas en los jardines
Europeos” señala el historiador Vargas López.

En las últimas
décadas el cultivo del amaranto se ha difundido de manera
exponencial en varios países del mundo. India es uno de los países
que ha adoptado el amaranto más decididamente.
La gran
cantidad y variedad de platillos preparados con semilla y con
hojas de amaranto que encontramos en la comida hindú, nos
demuestran el arraigo que éste tiene entre la población.
Hoy
día, India es uno de los principales productores de amaranto en
el mundo.
En
muy poco tiempo el cultivo de amaranto, con alto valor agrícola
y religioso, se hundió en el olvido.
Son utilizadas
con fines alimentarios y medicinales las semillas y las hojas.
Las semillas
han constituido a lo largo de cientos de años una fuente
nutritiva muy importante para los pueblos de Sudamérica.
El estudio
nutricional de la semilla seca evidenció un contenido proteico
elevado, el cual es medido a través de un puntaje que toma como
cifra máxima 100, de acuerdo a lo establecido por la FAO (Food
and Agricultura Organization) y la OMS (Organización Mundial de
la Salud)
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ALIMENTO
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STANDARD FAO/OMS
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|
Amaranto
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75
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|
Leche
de vaca
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72
|
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Soja
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68
|
|
Trigo
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60
|
|
Maíz
|
44
|
Además
de su aporte alimenticio, se ha reportado que las partes aéreas
presentan actividad antimicótica frente a ciertos hongos
fitopatógenos en cultivos de tabaco y actividad antibacteriana.
En
el laboratorio demostró presentar propiedades antioxidantes e
hipolipemiantes ya que redujo los niveles de LDL colesterol y
colesterol total y aumentó los niveles séricos de HDL
colesterol, en hámsters alimentados con semillas o aceite de
amaranto. También se observó una disminución de la absorción
del colesterol de la dieta a nivel intestinal.
En
Ecuador se utiliza la infusión de las hojas y/o inflorescencias
como antidiarreico y antihelmíntico. En forma de gargarismos se
indica en amigdalitis y sangrado de encías
En
las Islas Canarias se utiliza la infusión de las partes aéreas
como antiséptico bronquial y diurético
En
Malasia se utiliza una especie como diurético, antifebril y
como antídoto de picaduras de serpientes
En
India se la utiliza en forma de compresas como antiinflamatorio.
Con
las hojas se pueden realizar decocciones al 5% y consumir 3 tazas diarias de la misma con fines
astringentes intestinales. También se puede utilizar la decocción
de las hojas (150-200 mg/litro de agua) en cataplasmas o
fomentos en uso externo.
Debemos
recordar que tanto el amaranto, la quinoa y el mijo son poligonáceas
de Alto Valor Biológico, por lo tanto poseen los aminoácidos
no esenciales y esenciales o sea aquellos que no fabrica nuestro
cuerpo y que debemos incorporar con la alimentación para la
formación de todas nuestra proteínas.
El
Amaranto es rico en lisina, cistina, metionina, hierro, fósforo,
calcio, magnesio, vit A y B.
Ideal
para nuestra alimentación y la de nuestros niños, ya que lo
pueden incorporar en las papillas desde los 6 meses,
especialmente aquellos niños que no comen carne.
Bibliografía:
Tratado de fitofármacos y nutracéuticos – Dr. Jorge Alonso
Alimentación
infantil – Dra. Elba Albertinazzi
Crónicas
precolombinas del historiador Vargas López
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